viernes, 11 de febrero de 2011


Por darle trova accidental

a un rock and roll que agonizaba,

suerte de voz angelical

que puede transmutar en lava.

Por dar color a mi sopor,

para taparme de locura.

Y en cada acorde ese calor

que ha de soldar las armaduras.

Por tu fiel versatilidad.

que puede suscitar pasiones,

como también contagiar

de fe a los muertos corazones.


Por denunciar al ruin traidor

que arremetió contra la vida.

Pues no hay fusil ni represor

que pueda herir a las doctrinas.

Por transmitir a viva voz

junto con los de tu calaña

que todo el mundo lleva un 2

y atrás un 0 en las entrañas

Por todo esto el manifiesto

de nuestra eterna gratitud.

Por esta fiesta de actitud,

que nos ha vuelto pastilleros.


Y aunque te cueste abandonar

el manto noble de humildad

que cubre el alma de los grandes,

sabé que el Rock no olvidará

que alguien lucho por su lugar

y se llamó Piti Fernández.

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...y sé de fantasmas que nunca prescriben.