La vida a veces nos sorprende con cosas buenas; otras veces con cosas malas. Las buenas, suelen durar poco,al menos en comparación con las malas. O mejor dicho, esa es la sensación que nos da. Cuando nos enamoramos,el tiempo transcurre muy rápido, nada más influye en nuestro estado de ánimo. Sólo la otra persona es capaz de controlar nuestro alrededor...nuestros sentimientos, nuestras penas y tristezas, nuestros secretos, nuestras risas y sonrisas,nuestra vida...
Luego llega la parte mala. Ya sea por amor, o por otra cosa totalmente diferente,lo negativo siempre está presente, de una forma u otra. Y cuando llega, llega pisando fuerte. Llega arrasando con todo; llega dispuesta a destrozar todo aquello que se ponga delante; y si es un corazón, también lo destruye. Pero, como he dicho antes...todo es una sensación. Si, todo eso depende de las sensaciones de cada persona; depende de la valentía de a quién le ocurre, y de cómo le ocurre. Los resultados después de las desgraciadas dependen del punto de vista, y de cómo quiera tomarlo la persona. Y tú, lo has hecho mejor de lo que nunca podías imaginar. Has demostrado que tú puedes. Porque tú nunca lo habías sentido antes, pero te has demostrado a ti misma, y a todo el mundo que puedes con TODO lo que se ponga por delante. Que las penas y tristezas pueden venir dispuestas a destrozar todo tu alrededor, e incluso tu corazón...pero tú y tus ganas de vivir te harán salir de todos los pozos en los que la vida intentará involucrarte. Porque cada aventura de nuestro día a día es un pozo del que tenemos que aprender a salir,poco a poco. Y tú, acabas de salir del pozo más grande de tu vida de golpe.
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