sábado, 11 de septiembre de 2010



Me han dicho que hay un lugar
donde el sol de mediodía no quema,
donde las noches de luna llena
no te hacen llorar.

Me han dicho que en ese lugar
te la pasas recostada en la arena,
poniendo avisos "Mujer condena
al que la haga sudar".

No sé por qué esa necesidad
de viajar tan lejos de la realidad,
poniéndote una careta en el corazón
pretendés olvidar...

El pasacalle en Campichuelo,
aquellas noches que bajo un pañuelo
me decías:
"Mi amor, yo nunca te voy a cambiar".

Prefiero...
naufragar en este mar de corcheas
locas de atar,
hasta tus besos olvidar.
Prefiero...
perder el tiempo tomando unas copas
de bar en bar.
Y nunca, nunca despertar.

Tendría que haberle
hecho caso a Joaquín
cuando dijo lo que dijo esa vez,
cuando esa mujer se iba
dándole la espalda.

Tendría que haberle hecho caso
y así saber bien
cómo era en realidad
tu frente, tu lengua y tu falda.

Por suerte, me subí a un tranvía,
justo cuando me iba a atar a las vías,
que me dijo: "Campeón,
puedo ayudarte en tu elección".

Pero te advierto que
este tren consejero
que no sabe lo que es mirar atrás,
me ha dicho...
que en tu estación no va a parar.

Prefiero...
naufragar en este mar de corcheas
locas de atar,
hasta tus besos olvidar.
Prefiero...
perder el tiempo tomando unas copas
de bar en bar.
Y nunca, nunca despertar.

Y nunca, nunca despertar... ♪

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...y sé de fantasmas que nunca prescriben.