
Sabíamos no exigirnos mucho: Hola!, ¿Qué hacés?, convidame un pucho, que me tenés abandonada.
Vos con tu mochila a cuestas, yo con la excusa perfecta para charlar de pavadas. Nos hizo un guiño San Telmo,
~ un poco de humo en el medio y enloquecieron las miradas
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